Hoy escribo para anunciaros que realmente tengo bastante miedo de que se acabe todo esto.
No voy a mentir, nunca he tenido más ganas de algo que de dejar la universidad y ponerme por fín a trabajar, porque odio realmente estudiar. Me encanta aprender pero el proceso de aprendizaje es lo que odio. Sin embargo, saber que dentro de un mes estamos todos (o casi todos) en la calle y yo no temgo si quiera una ligera idea de lo que va a ser de mi vida… eso si que me asusta de verdad.
Tengo muchos planes de futuro, pero es un futuro a largo plazo… Sin embargo, todo lo que tenía planeado para este verano o para principios del año que viene, se ha ido al garete y ahora me encuentro sola ante el peligro y sin saber que puerta escoger ni cuál será la mejor y la que me ofrezca el camino más rápido para llegar a conseguir eso que tengo planeado para un futuro más lejano.
Pero eso no es todo, sino que todo el mundo intenta “ayudarme” dándome consejos y proponiéndome cosas… pero lo único que hacen es liarme aún más. Siento que estoy absolutamente perdida porque, además, la mayoría de ellos, no entienden mi forma de ver la vida y mucho menos el modo de planear mi futuro. A todos ellos, muchas gracias por su buena fe pero tal vez no sea esa la mejor forma de ayudarme, sino de presionarme. No sé…
¿Qué será de mi vida? No lo sé. Quizás todo se encauce en unas semanas o tal vez, en unos meses, esté buscándome la vida porque todo lo que tenía planeado a pasado a la historia.
Bueno, como dice la gente: si el problema tiene solución para qué preocuparse y, si no tiene solución, para qué preocuparse. Lo dicho…
Un saludo, María.